Es uno de esos días en los que sencillamente me apetece escribir… sobre qué: no lo sé. Hoy he sentido esa necesidad de estar sola que hacía mucho que no tenía, he sentido necesidad de mimarme (limpieza facial, mascarilla, baño …) y he vuelto a sentir necesidad de que fueras mío. Después del café, he ido a dar un paseo para alejarme un rato de ti y pensar en qué voy a hacer con mi vida y siempre llego a la misma conclusión: te quiero a mi lado … te amo … esperaré el tiempo que haga falta …
Mientras veíamos la tele pensaba en lo bien que estaban las cosas el año pasado y en las pocas posibilidades que veo ahora, pensaba en que -de pronto- a lo mejor te dabas la vuelta y me besabas apasionadamente (con esa pasión que dices que te falta), pensaba en qué decisión tomar para fin de año (si salir contigo y esperar que caigas rendido a mis pies como hace un par de años o salir con otro grupo y pensar toda la noche en qué estarás haciendo…), pensaba en ti, en nosotros, en que no te puedo pedir más de lo que me das (y no voy a hacerlo), pensaba en qué hacer para que mi estómago no se encogiese al recordar aquel primer beso …
Te despediste con un interminable abrazo … (de esos que me aportan una gran dosis de seguridad y protección) y un hasta mañana. (¿Hasta cuándo nos despediremos con un hasta mañana en vez de un ya te llamo? No quiero pensarlo…)

Conclusión:

Esperaré a que vayas por donde yo voy,
a que tu alma me
des como yo te la doy.
Esperaré a que aprendas de noche a
soñar,
a que de pronto me quieras besar.

Esperaré a que sientas nostalgia por
mí,
a que me pidas que no me separe de tí.
Tal vez
jamás seas tu de mí
mas yo, mi amor, esperaré.