Parece que siempre que caigo en la tentación de atentar contra mi cuerpo ocurre algo malo a mi alrededor que me hace meditar y recapacitar qué tonto es pensar en el cuerpo y buscarse problemas donde no los hay… Parece que alguien desde allí arriba quiere darme un toque de atención …
El viernes murió el padre de uno de mis imprescindibles por lo que el sábado fui a Madrid a estar con él. Imposible no ir a dar a un abrazo a una persona a la que quiero tantísimo en estos momentos. 400 km no son distancia. Meditación y tristeza por el camino de ida y tranquilidad en el de vuelta… escribiendo me entran de nuevo ganas de llorar pensando qué corta es la vida, cómo se va la gente a la que queremos y los grandes vacíos que dejan … una esposa, dos hijos, tres nietos y muchas personas queridas … ¿por qué? no encuentro respuesta …
Ganas de llorar también después del gran abrazo que me dieron y él, especialmente, me soltó uno de los “te quiero” más sinceros que me han dicho nunca…
… Por lo demás poco que contar… mejor no pensar que ya decía Unamuno que era malo …
Cuando mi mami estuvo malita le prometí que íbamos a ir a IKEA y allá que fuimos el viernes… ¡qué pasada! Ya había ido un par de veces pero la primera fui a tiro hecho a por una mesa y no me dejaron ver nada más y la segunda fui con mi hermana en plan un poco forzado (para ella) y no disfruté tantísimo. Ayer me recreé en cada rincón y con cada chorradita de la planta 0 (complementos). Compré un montón de enreínos (aunque me contuve, lo reconzco…) desde plantas hasta velas pasando por tijeras, pinzas de cocina, estanterías, mesitas de rincones, lámparas … y el carro de mi madre también era digno de verse… Mi padre aguantó como un santo varón nuestras compras durante ¡cinco horas!.